"Buscar la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo..."


martes, 10 de diciembre de 2013

Otra grulla Alemana en el Rosarito, a 2012 kilómetros de su hogar.


Otra vez de nuevo llego en la noche a la llanura de inundación del Tiétar en la cola del embalse de Rosarito.

Son las siete de la mañana, un poco mas tarde comenzará a clarear por el Este y a las 8 las grullas se despertarán, de momento no hace viento y de manera constante se ven pasar satélites por el cielo.

Es un momento que me gustaria parar pero no hay tiempo, solo quedan minutos para que amanezca y hay mucho que hacer.

La luz de las estrellas es suficiente para ver de noche, lo que no impide que meta el pié en algún riachuelo. La tarde anterior monté unos troncos y ramas para que ahora solo tenga que colocar la cámara en el trípode y cubrirlo con algunas redes de camuflaje.

El objetivo de mi cámara Canon sobresaliendo del hide
Objetivo de la cámara sobresaliendo de las redes
Es muy conveniente poner varias redes de distinto dibujo, cuanto menos uniforme sea el conjunto mejor. Luego unas cuantas hojas por encima, unas hierbas secas por los lados y sobretodo adoptar una posición cómoda una vez te sientes bajo todo este invento.

Son las 8 de la mañana y las grullas comienzan a gritar a lo lejos, pasan los primeros bandos y se dejan caer algunas parejas.


Grullas a primera hora del día
Canon 7D - Canon 400mm - 5.6 - 1/160 - f5.6 - 1600 ISO.
Mirando al Este.

Es la primera parada que realizan según salen del dormidero, hierba fresca y raices para desayunar. Los padres picotean y muestran a las crías lo que se debe comer, hierbas con sus raices y pequeños tubérculos.


Grullas alimentádose del pasto en el embalse de Rosarito
Picotean seleccionando con mucho cuidado los brotes de hierba.
El terreno está lleno de escarcha a estas horas de la mañana.
   
Grullas alimentádose del pasto en el embalse de Rosarito
No es un recorte, están así de cerca y no me caben en la pantalla. Me muevo milímetro a milímetro, no se percatan de mi presencia, ahora formo parte del terreno.

Grullas alimentádose en el embalse de Rosarito
Canon 7D - Canon 400mm - 5.6 - 1/160 - f5.6 - 3200 ISO.
Solo alguna mirada furtiva al moverse el objetivo. Luego continúan comiendo.

Grullas alimentádose en el embalse de Rosarito
Los ejemplares jóvenes ya conocen lo que deben comer, aunque están vigilados por los padres.


Observo delante mío una grulla que se está acicalando, bonita estampa para un vídeo:

Grulla alemana 2013 - Embalse de Rosarito. A 2012 kilómetros de su hogar. Version Alta definición. from csnietocsn on Vimeo.


Creo que el vídeo refleja la tranquilidad de estos momento de la mañana en la que no se oye ningun motor de máquina alguna, ni voces de gente, solo el sonido de las aves y la música que surge de mi cabeza cuando contemplo estas escenas.


Luego se mueve y veo que ¡Lleva anillas...podré averiguar de donde proviene!

Grulla con radio-transmisor y anillada en Alemania en el 2009


El código de colores de las anillas una vez notificado al ICORA, revela que esta grulla lleva un radio-transmisor, se puede apreciar una pequeña antena saliendo del dorso. Hay radio-transmisores dorsales y tarsales para grullas.

Este es un ejemplar alemán nacido en 2009 (4 años) y visto en Alemania, Holanda, Suiza, Francia y tres veces en Gallocanta y entorno. Es la primera vez que se ve en el suroeste ibérico, a 2012 kilómetros de su lugar de anillamiento.

La inmensa mayoría de las grullas que acaban de posarse delante de mí, vuelven a ponerse en camino cuando los primeros rayos de sol caen sobre el terreno. El aire antes quieto comienza a moverse y es cuando el frío es más intenso.

Grullas preparándose para alzar el vuelo
Cuando se preparan para volar y para así indicarlo a las demás; estiran el cuello hacia adelante, lo mantienen hasta que las demás también adoptan la misma posición y comienzan a correr.

Miran a las que pasan en la lejanía, comienza a gritar y estiran el cuello hacia adelante, es la señal de que van a comenzar el vuelo.Abren las alas y a corren hasta que ganan suficiente velocidad y pueden despegar.


Grulla pastoreando al sol de la mañana


No todas marchan. Quedan parejas sueltas que gustan de acicalarse al sol y después se dispersan andando por la llanura de inundación.

Una vez que se marchan (que no antes) salgo del escondite, helado de frío, con las piernas un poco entumecidas pero con una gran sonrisa en la cara.
Es la experiencia en sí la que busco, las fotos son secundarias, no son un trofeo, por lo que prefiero quedarme sin hacer fotos a molestar a algún animal, de momento he tenido suerte.

Dentro del Hide observando las Grullas
Debajo de las redes y a primera hora el frío es intenso, pero merece la pena.

Las he tenido a escasos metros (en ocasiones no caben en todo el visor), observando cada uno de sus movimientos y es una verdadera gozada ser prácticamnete invisible.

Aspecto del interior del Hide formado por redes. Gracias a que solo son redes superpuestas sobre el terreno, el espacio que ocupas es mínimo y su desmontaje rápido.

Los disparos de la cámara no les asustan, ni siquiera se mosquéan. Cuando disparo en ráfaga suelo hacer dos o tres disparos seguidos, es como si mi cámara cantase: - "Taka-taka.... Taka-taka-taka..."

Probablemente lleguen a creer que es otra ave cantando destrás de las ramas. A lo sumo miran un poco y continúan comiendo.

Todavía quedan muchos días para disfrutar de estas preciosas aves, y muchos madrugones que me alejan del ruido de las poblaciones y los humos de los coches.



2 comentarios:

  1. ¡Preciosa la entrada, Carlos! mostrando de creces toda tu sensibilidad y buenhacer.
    No tuve yo la misma suerte el otro día. Aterrizaron muy cerca pero detrás de mí y no saqué ni una foto. Eso sí, el mismo frío, tío . . .

    Abrazos
    Sam

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