"Buscar la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo..."


domingo, 30 de septiembre de 2012

El Martín pescador al final del verano.

Ahora, ya al final del verano el embalse de Rosarito mantiene poca agua, lo cual en parte es interesante pues la fauna se concentra en el poco espacio disponible.

Martín pescador descansando, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Esta foto se la dedico a mi amiga Jimena que ha tenido las narices de dejar España para ir a buscar trabajo en un lugar mejor y donde espero traten a los trabajadores con respeto, y no les apaleen si manifiestan su descontento.


Llevo ya tres fines de semana discontínuos en los que voy a visitar a una pareja de Martines pescadores (y alguno que anda de paso) que todavía deben estar criando, pues no solo se comen los peces que capturan, si no que a alguno que otro le dan la vuelta en una posición que permita introducirlo por la cabeza en el pico de la cría y salen volando siempre en la misma dirección.

A veces el Martín pescador puede realizar dos puestas en una temporada si las circunstancias se lo permiten y estos deben estar en la última puesta de la temporada.

Río Tiétar al amanecer. Cola del embalse de Rosarito


Esta vez volví a bajar de noche con la bicicleta y las alforjas cargadas con las redes, ropa, comida, agua y el trípode hasta el pantano (la cámara la llevo en una mochila a la espalda), saqué los bártulos, se me pinchó una rueda y me picó una avispa que a esas horas andaba volando atontada y decidió posárseme en el cuello, comenzaba bien el día...

Río Tiétar al amanecer con Martín pescador. Cola del embalse de Rosarito
Había muy poca luz y las piedras casi solo se intuían. La imagen está realzada para poder ver al Martín vigilante sobre la piedra de la derecha.

Aunque casi no había luz, ya estaban los Martines rondando y uno se quedó vigilando mis movimientos con todo disimulo, pero tampoco es que se alarmara demasiado, mis movimientos no son bruscos ni mi ropa llamativa.

Elegí un hueco entre las piedras, monté la cámara en el trípode, la cubrí con una funda de camuflaje y el conjunto con dos redes finas de camuflaje del ejército y todo ello con una red gruesa de las que venden para la caza.

Martín pescador, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Es interesante ver como le están comenzando a crecer algunas plumas en las alas.


Tenía localizado desde hacía tiempo un posadero habitual, una piedra situada en medio del trayecto que siguen río arriba río abajo, esta vez me puse de forma que el sol no produjera sombras.

Martín pescador, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
La luz anaranjada de la mañana de septiembre lo inundaba todo.

Estas fotos hechas al amanecer de un sábado nos sirven de introducción a un pequeño vídeo que tomé y en el que vemos como se desenvuelve el Martín pescador en la naturaleza , cuando nadie le ve excepto nosotros.





Puse un trozo de rama en la zona de caza; los martines no pueden evitar probar nuevos posaderos, por lo que al rato ya estaba el hombre subido buscado peces con la mirada.

Martín pescador con captura, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos

Martín pescador expulsando una egagrópila

Martín pescador con egagropila, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Martín pescador regurgitando una egagrópila con los restos de escamas y espinas de los peces capturados.


A parte de los posaderos habituales a veces te sorprenden con otros inesperados encima de cualquier promontorio. Y cuando no tienen uno simplemente quedan parados en el aire en vuelo cernido sobre las aguas.

PASA EL PUNTERO POR ENCIMA, PARA VER LA IMAGEN EN MOVIMIENTO.
Martín pescador en vuelo
Imagen animada del Martínenvuelo cernido. Pasa el ratón por encima para ver la animación.


Martín pescador, Alcedo atthis en Embalse de Rosarito
VUELO CERNIDO


Como podréis observar, el ave estaba mirando fíjamente a la cámara pues tuve que moverme para poder fotografiarle y entonces se fijó en mi presencia.

Esta segunda estrategia, el vuelo cernido, era utilizada por otro individuo diferente. Asumo que cada ave tiene sus propias estrategias de caza y que estas pueden ir variando según el medio y la experiencia del ave, pero esto es una suposición mía.

Martín pescador mirando al cielo, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Martín (Alcedo atthis) observando a otras aves en vuelo.


Viendo de cerca el comportamiento del Martín, este no solo está atento a los peces  sino también a todo lo que vuela y a veces le puedes  ver como se queda mirando a algún ave en vuelo y ante cualquier mínima alarma retrae el plumaje, también lo retrae cuando hace amagos de lanzarse al agua y no acaba de decidirse.

Martín pescador mirando arriba, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Sí, a veces es bastante exagerado mirando quien vuela por encima.

Al principio impresiona cuando tienes a este personaje tan cerca que el objetivo no permite ni enfocar  y debes permanecer quieto sin mover una pestaña (recordar que solo llevo encima un par de redes de camuflaje), se te corta hasta la respiración y solo te atreves a mirar de reojo.

Martín pescador mirando fijamente, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
¿  Pero eso que es...entre las piedras..?

Más tarde llegas a tomarlo como algo normal, te relajas y te permites el lujo de moverte un poco en presencia del ave, el bicho mira el bulto y luego sigue a lo suyo.

Utilizar redes me permite una mayor movilidad, instalarme en cualquier lugar por pequeño que sea y poder ver todo el entorno. Lo malo es que cuando tienes al ave cerca no puedes mover ni un músculo y en ocasiones como en el caso de una garza que me estuvo aguantando la mirada durante al menos un cuarto de hora (todavía me acuerdo de su cara, me las hizo pasar muy mal), llega a hacerse bastante pesado. Pero es lo que hay, es lo que me divierte y me llena.



Martín pescador detalle, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Es una verdadera obra de arte este pequeñín.

Martín pescador secándose, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Después de mojarse toca secarse, para ello se agitan y expulsan el agua.

Considero que la mejor manera de ver aves es pararse y observar, sin prisas sin molestar.

Ir  bordeando el río o pantano con los prismáticos a escasos metros de la orilla, solo te convierte en un "espantapájaros", pues todas las aves que ves son las que salen volando espantadas por tu presencia.

Yo llego de noche y regreso cuando han desaparecido las aves, cuando llegan esas horas en las que parece que todo se para, no ves aves, cesan los cantos y el mundo parece otro.

Andarríos grande descansando, Alcedo atthis, en el embalse de Rosarito,río Tiétar, sur de Gredos
Andarríos grande descansando un poco antes del mediodía. Así están durante un cuarto de hora y luego continúan a sus labores.

A lo largo de la mañana tienen una parada antes del mediodía, es un descanso que se ve muy bien en los andarríos y luego hay uno importante a eso de nuestra hora de comer entre las 2-3 de la tarde, aquí ya todo se para y las aves casi desaparecen, entonces es el momento de regresar a casa y dejar a estos animales tranquilos.



jueves, 13 de septiembre de 2012

Una agachadiza solitaria, jornada en un afluente del Tiétar.

Agachadiza (Gallinago gallinago) en el Tietar
Agachadiza (Gallinago gallinago), "agachadita mirándome". Canon 7D. Canon 400mm 5.6.

Al ir siempre con prisas por la vida, al pasar de largo y no fijarse, al ser nuestro tiempo escaso y tener que vivir todo de manera frenética nos perdemos grandes cosas.

Si bajamos ese ritmo, si nos paramos y quedamos quietos y observamos, se nos abre todo un mundo que normalmente no percibimos. Lo que antes estaba quieto se mueve, lo que era invisible se hace visible y descubres que nuestra realidad solo es una más de las muchas que hay.

En esta ocasión me paré en un afluente del Tiétar, el agua había bajado bastante y ahora son visibles los bordes erosionados de la orilla. Aquí entre las raíces de los árboles encontramos oquedades de hasta un metro de profundidad, un lugar estupendo para estar a la sombra y esperar con la cámara y unas redes de camuflaje.

Ahora siendo casi invisible y ya parte de la orilla del río, solo hay que esperar a que aparezcan los actores y realicen su puesta en escena.

Visón americano cruzando un afluente del Tiétar
Visón americano cruzando el río

Nada más amanecer y con escasa luz, el primer personaje que apareció fue un visón, se asomó desde cierta distancia y cruzó a la otra orilla donde se perdió entre los sauces.

Los siguientes fueron unos martines pescadores, que iban y venían río abajo, río arriba desde las zonas de pesca hasta sus nidos.

Martín pescador en el Tiétar

Martín pescador en el Tiétar

En este caso una pareja tenía sus posaderos justo enfrente, mientras que un individuo solitario siempre pescaba unos metros más abajo del río sin atreverse a entrar en la zona de la pareja.


Martín pescador pescando

Este último se zambullía desde las piedras; subía alrededor de medio metro en el aire y se lanzaba en picado.

Galapagos en un afluente del Tiétar


Cuando se marchan los martines, en la orilla de enfrente algo se mueve, resulta que el agua está llena de galápagos de diversas especies; leprosos, creo que algún europeo y un invasor reciente; el galápago de florida, que me temo ha venido para quedarse gracias a la inconsciencia de mucha gente que dice que le gustan los animales.
Se ve un poquito mal, pero ahí está la foto como testimonio, ¿Cuántos galápagos hay?.

Galápago leproso (Mauremys leprosa) en un afluente del Tiétar
Galápago leproso (Mauremys leprosa)


 Este es el Galápago leproso (Mauremys leprosa) típico de estos lugares.


Ánade real Tiétar

 Esta zona al ser mas o menos tranquila parece que sirve de guardería a los Ánades reales, aquí descansan algunos jóvenes al sol, miran en mi dirección pero están relajados.


Reflejo de Garza real en el agua del Tiétar


Determinadas especies son una constante en el Tiétar y alrededores, la Garza real muy esquiva, aunque esta ha llegado y aterrizado justo enfrente de mí (tengo en la cabeza la imagen de la garza frenando con las alas abiertas…).

Garza real con pez gato en el Tiétar

 Pescó un pequeño pez gato que le costó tragar, se notaba que la mucosidad de la piel de este pez resultaba algo molesta para la garza y no hacía más que beber agua para pasar "el mal trago".

rimer plano de Garza real en el Tiétar


 Impresiona tener a este ave tan cerca (de hecho la imagen está reducida), siendo que tiene una gran precaución y no permite ni el más mínimo acercamiento

Andarríos grande (Tringa ochropus) en el Tiétar
Andarríos grande

 Muy comunes son los Andarríos, tanto los grandes (Tringa ochropus) como los chicos (Actitis_hypoleucos).

Andarríos chico (Actitis_hypoleucos) en el Tiétar
Andarríos chico
 
El Andarríos grande es de color castaño oscuro salpicado de motas blanquecinas (el chico es más claro), Por la parte inferior son de color blanco excepto la zona superior del pecho que es parda con motas blanquecinas y algunas rayas verticales de color pardo oscuro.

Andarríos grande (Tringa ochropus) en el Tiétar
Andarríos Grande

Babero marrón que llega hasta el borde del hombro de forma casi horizontal (en el chico no llega hasta el hombro ya que hay una franja blanca que sube bordeando el hombro). La garganta es blanquecina y está algo rayada verticalmente de marrón.

El pico es de tamaño medio, delgado y recto de color verdoso menos es su parte distal que es negruzco (en el chico es corto, delgado y recto de color pardo grisáceo y es algo más oscuro en su extremo).

El cuello es medianamente largo. Tienen una línea blanca ancha que va desde la parte delantera del ojo hasta el pico ( el chico tiene una ceja blanca ancha que va desde el pico hasta más atrás del ojo).

La cola es corta y no sobrepasa las alas (en el chico sí las sobrepasa).

Color PechoPico Cuello Cola Ceja
Andarrios Grande Castaño oscuro Pardo, con motas blancas.Babero marrón recto llega al hombro Mediano, versoso Medianamente largo Corta, no sobrepasa las alasLínea blanca del ojo al pico
Andarríos ChicoCastaño claro a dorado No llega al hombroPequeño grisáceo. A veces algo curvado hacia abajo Corto Sobrepasa las alas Línea ancha del pico hasta detrás del ojo

Picotean por las orillas y con su pico profundizan un poco en los agujerillos de gusanos que encuentran en el fango. Se persiguen unos a otros y en determinado momento hacen un descanso, se quedan tranquilos, acondicionan algo las plumas, se adormecen apenas unos minutos  y después continúan con sus tareas.

Agachadiza (Gallinago gallinago) en el Tietar
Agachadiza común.


Y la sorpresa del día fue encontrarme una tímida Agachadiza (Gallinago gallinago) y fijarme en ella gracias a que un mirlo común tuvo un desencuentro por la zona de alimentación, pues esta se estaba alimentando en la misma zona de hierba que el mirlo y le quitaba las lombrices de tierra. Por lo que la agachadiza tuvo que dedicarse a buscar alimento en la orilla del agua y evitar así jaleos.


Su nombre se debe a la costumbre del ave de .

La Agachadiza es rara de ver, se comprobó su cría en Ávila en la zona Norte (sierra de La Paramera) y en el sur de Ourense ya hace años, pero actualmente no se tienen muchos más datos.

Por desgracia es una especie cinegética en España.

Viendo como se alimentan los Andarríos y la Agachadiza, es cuando se nota como el mismo hábitat puede ser explotado por diferentes especies, el Andarríos con un pico más corto solo lo introduce unos pocos centímetros en el fango y puede alimentarse a unas especies determinadas, la agachadiza al tener un pico más grande puede llegar a mayor profundidad pudiendo acceder a otras fuentes de alimento distintas (por lo que no entran en conflicto), además de también poder alimentarse en los prados de hierba comiendo lombrices (lo cual disgusta al mirlo).

La jornada estuvo plagada de diversos animales a los que pude fotografiar a placer, y solo tuve que estar parado y esperar, no tiene más mérito.

Abubilla (Upupa epops)


Me llamó bastante la atención una abubilla al parecer joven, que no debía entender bien que era lo que pasaba y me miraba, y cambiaba de rama y volvía a mirar, al final se relajó y se quedó a unos 3 metros a ver que hacía ese bulto con un extraño canto de ráfaga de cámara; "Takatakataka...Takatakataka...Takatakataka..." 

También pude ver y fotografiar ardillas que se perseguían y comían alguna bellota que otra y los frutos de un Majuelo y una Polla de agua (Gallinula chloropus) escondida entre las ramas bajas de los sauces. Más adelante subiré las fotos en otro post.

Ahora ando liado con un Martín pescador en el propio Tiétar que a punto ha estado de posárseme encima, y de unas Cigüeñas negras que todavía no confían demasiado del "bulto raro entre la piedras" (aunque ya tengo primeros planos) en que me convierto con las redes de camuflaje, pero eso para la próxima...





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