"Buscar la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo..."


jueves, 3 de diciembre de 2015

A la altura de los ojos de una grulla

Amanece, y espero sentado entre los juncos a que las grullas se despierten y comiencen a moverse.

El frío ha hecho que se una capa de escarcha se haya depositado sobre las redes de camuflaje que me cubren. Ahora ya formo parte del paisaje.

Grulla de cerca a primera hora de la mañana en el río Tietar
Una grulla joven. Probablemente de un año, mira con curiosidad al objetivo que la enfoca. 

 Ya son las 8 de la mañana y las Grullas se mueven, aterrizan cerca y comienzan con su desayuno.

Primer plano de grullas en el río Tiétar
Primer plano de un adulto y un individuo joven (no de este año).
Sentado y dispuesto a la misma altura de una grulla, contemplo sus movimientos cómo picotean el suelo buscando de manera exquisita pequeños brotes de plantas.

Se miran unas a otras tienen sus pequeños conflictos (¡Quítate de mi camino, no estés en medio...!), buscan a otras grullas en el horizonte y también simplemente cantan al unísono celebrando que están juntas y vivas.

Primer plano de Grullas cantando al unísono
Las Grullas cantan al unísono. Esto refuerza los lazos del grupo.

Detalle de la cabeza de una Grulla cantando
Detalle de la imagen anterior.
Tan cerca, a penas una laxa red de unos milímetros de espesor me separa de las grullas que pasan.

Durante unas horas no muevo un músculo, soy parte de los juncos. Solo se mueve el objetivo siguiendo el movimiento de las grullas pero muy despacito, como el movimiento de la rama de un árbol.

Grullas cantando al unísono

Este es el mundo a la altura de los ojos de una grulla.

Espero os haya gustado.




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